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10 maneras de vengarte de un jefe imbécil sin necesidad de matarlo

10 maneras de vengarte de un jefe imbécil sin necesidad de matarlo

Técnicas para vengarte de tu jefe abusivo sin necesidad de llegar a matarlo.

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Un jefe puede ser un líder, honrado, amistoso, sencillo, buena gente, profesional  y hacer que todo marche bien. Pero la mayoría de las veces no es así y solo se trata de sátrapas manejando un alto puesto público, timadores que ganan dinero sobrevalorando adquisiciones, cómitres que esclavizan a los empleados o locas que han ascendido hasta su máximo nivel de incompetencia usando las camas como escalones.

Y abajo estás tú.

Sí, como un galeote, temeroso de que te arrojen por la borda en cualquier momento bajo la conocida frase que repiten incansablemente: “Nadie es imprescindible”

Lo que ellos quieren decir en realidad es que tú no eres nadie y que te botarán si no haces el trabajo de ellos además del tuyo propio.

Si tienes esa clase de jefes y estás cansado o cansada de que siempre te hagan quedar hasta tarde haciendo informes que nunca leen mientras ellos se largan a su cóctel, que solo aumenten el sueldo de sus favoritos, que griten como energúmenos solo para sentirse superiores, que siempre traten de humillarte delante de los demás para sentirse poderosos y que no te dejen en paz ni en días feriados para que ellos puedan quedar bien, entonces te puedes quejar de forma anónima con los inspectores de trabajo porque eres víctima de “mobbing” que es como se conoce el bullying en un entorno laboral. Pero esto funciona solo si tienes pruebas.

Si ese no es el caso y mientras consigues las evidencias, te proponemos 10 métodos para joder a tu jefe que te ayudarán a aliviar la tensión, la ira, y la frustración, y de este modo equilibras la balanza de la justicia en este mundo y llegas más alegre a tu casa.

1. Coge su número de celular y regístralo en una página de putas. Es fácil poner un anuncio en webs con ese tipo de servicios incluso puedes pagar un aviso en los clasificados de la prensa amarilla y poner una foto con un lindo texto: “Hola me llamo Brisa y tengo 18 añitos, soy guapa, exótica, tierna y mis curvas llevarán a tu canario al paraíso.” Te aseguro que tu jefe nunca olvidará el nombre de Brisa.

2. Llama de un teléfono público y diles que hay una bomba en la oficina. Resulta más efectivo si eliges justo el día en que tu jefe tenía que concretar un importante negocio, una técnica que también sirve para dar un rato de rélax a tus compañeros y que salgan a comprar helados mientras el escuadrón antiexplosivos hace lo suyo.

3. Déjale una rata muerta en el cajón. Una solución gore si tu gerente es un desordenado que nunca sabe qué tiene guardado en su escritorio. Se trata de conseguir un ratón muerto o una paloma, y meterlos al fondo de sus cajones donde sea difíciles de descubrir. Si trabajas al lado de su oficina entonces no recomiendo que lo hagas.

4. Juega la ouija y convoca un demonio. Muchos jefes o jefas creen en la brujería a pesar de que tengan maestría en Harvard. Aplica este psicosocial y verás cómo no te van a decir nada porque le temen al daño y al mal de ojo. Incluso puedes dibujar al demonio Pazuzu en tu ouija para darle más efecto y dejarla tirado cerca de tus apuntes de trabajo. Lo malo sería que realmente funcione y aparezca el demonio por ahí, así que deberías preguntarte: ¿A quién prefieres a Pazuzu o a tu jefe?

5. Haz una cuenta de correo suplantándolo. En Internet hay sitios que permiten crear correos electrónicos temporales con los que puedes simular ser tu superior poniendo sus datos. Las posibilidades son muchas si estas al tanto de las relaciones sociales y el manejo de la empresa. Por ejemplo, puedes mandar un memo a Recursos Humanos diciendo que mañana tu personal se tomará el día libre o enviarle al Director Ejecutivo un texto así: “Estimado Bill, viejo gran puta, estoy harto de tus cabreadas, de tus corbatas italianas y tus estúpidas sesiones de trabajo. ¿Por qué alguna vez no me invitas a esas fabulosas fiestas que haces en el Hilton con tus amigos los accionistas? Atentamente. Peter.

6. Jódelo en la encuesta de Great Place to Work. Si en tu empresa hacen la encuesta de evaluación para saber si es el mejor lugar para trabajar, puedes aprovechar esa oportunidad y desaprobar a tu jefe. Ponle “pésimo” en todo. En observaciones puedes decir que es un sádico psicópata enfermo. Esto funciona si estás seguro que la encuesta va a ser anónima y que en tu área son más de veinte personas.

7. Lleva un revólver al trabajo. Puedes usar esta técnica cuando el jefe te llame a su oficina para gritarte. Incluso puedes llegar tarde adrede o enviarle un informe equivocado para provocarlo. En ese momento te abres levemente el saco y le dejas ver la cacha de un Smith&Wesson, de esos que usaba Harry “El sucio”, y le dices: “¿Hablas conmigo? ¿Me hablas a mí? ¿Sabes con quién carajo estás hablando?” Pueden pasar dos cosas: Asciendes o te despiden, pero en este último caso valdrá la pena haber visto la cara de gallina que pone.

8. Hazte sindicalista. No hay nada que moleste más a tus jefes que el sindicato. Usado para el bien, este mecanismo crea una barrera de temor puesto que hay leyes internacionales en favor del empleado e ignorarlas puede traer consecuencias no deseadas para la empresa y para el ministerio de trabajo creando una paradoja espacio-temporal. Pero tú solo quieres que te dejen trabajar tranquilo así que no es necesario que hagas ninguna actividad sindicalista. Solo no te olvides de pegar un rótulo en tu lugar que diga: “La unión hace la fuerza” o algo por el estilo. Así te vuelves intocable.

9. Pon laxante en su pastel. También se lo puedes poner en su café pero tienes que tener cuidado que no te descubra. Una técnica feliz es aprovechar un cumpleaños y poner el purgante en la torta, algunos saben a fresa o chocolate así que no hay problema con el sabor. Eso sí, habría daño colateral con tus compañeros así que debes medir si la maldad de tu superior lo vale. Al día siguiente se pondrán enfermos todos y tú puedes aprovechar para ir a la playa. Una variante puede ser usar un antiparasitario.

10. Ponle pulgas en la oficina. Si su oficina está lejos de tu sitio te va a servir de perillas. Consigue un perro con hartas pulgas y desparasítalo, pon estos animalitos en una bolsita y llévalos bien temprano a tu trabajo antes de que los de limpieza se enteren y suéltalos en el cesto de basura o cerca del escritorio de tu víctima, luego corre como alma que lleva el diablo. Si el piso es alfombrado, esta técnica no tiene pierde, los vas a ver bailando un rato a todos por ahí.

Hay otras formas de vengarte de un jefe abusivo como por ejemplo tirándoles ladrillazos a sus ventanas, rayándoles el carro, echándoles estiércol desde el segundo piso, pero son muy directas y banales y lo que queremos es evitar la violencia en pos de un mundo mejor donde las relaciones en el trabajo sean más horizontales.

Finalmente, puedes optar por no hacer nada, todo cae por su propio peso y al cabo de un tiempo todos recibirán su merecido porque tarde o temprano los malos jefes acabarán por meter la pata.

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