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11 tips para tomar taxi en Lima y no morir en el intento

11 tips para tomar taxi en Lima y no morir en el intento

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El siguiente artículo en realidad no es solo para extranjeros, sino a todos los que conocen recién la capital peruana. Estos tips nacen a partir de la preocupación por el bienestar de nuestros lectores que en su vida cotidiana necesitan o necesitarán tomar un taxi tarde o temprano. Bueno, sin más floro, ahí les va:

1. No hay taxímetro. Sí, no hay esos aparatos que según el recorrido te cobran el precio. En Lima tomar taxi puede ser una aventura y esa odisea empieza desde que elevas el brazo para detener ese vehículo que puede convertirse en la barca de Caronte.

2. Habla con dejo peruano. Señor, señora, hablemos claro: el taxista te cobra según el color de piel, según como vistes y sobre todo según como hables. Por ejemplo, si se te sale un dejo gringo, ya fuiste, te sangran sí o sí. Si te sale un dejo de provincia (piurano, arequipeño, loretano) también te sangrará, pero no al mismo nivel que a un gringo. Por ejemplo, unas 10 cuadras pueden equivaler a 10 soles cuando en realidad ni siquiera tienes la necesidad de tomar un taxi.

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3. Aprende a negociar. Si no sabes cuánto te cobrará un taxista hacia un determinado lugar, mejor pregunta primero a un policía, o a una persona de confianza. Ellos te pueden dar una idea de cuánto máximo pueden cobrarte. Una vez informado, procede a detener el taxi (no vayas a subir de frente, se negocia desde la ventana) y pregunta. Si es 10 a 20 soles más de lo que te dijeron, no subas o déjalo que se vayan. Si es 5 soles más, negocia. Por ejemplo: de Miraflores al Centro de Lima te pueden cobrar de 15 a 20 soles. Eso ya depende del horario. Si te dicen 20, tú dices 15, luego él repite 18 y así. Si no acepta la negociación, no subas. Simple.

4. ¿Cuándo no subir? Supongamos que negocias y te dijo que no quiere rebaja y hace como que se va. Luego se detiene y te dice: “Ya, vamos pues”. No subas. Es muy incómodo ir en un taxi de esa manera. Tampoco subas si el taxi tiene lunas polarizadas o si el taxista maneja con un desarmador en la mano, es sospechoso. Finalmente, no subas a un taxi si es que este, en vez de manejar un auto, está empujando un carrito sanhuchero o un carrito de emoliente.

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5. El clásico “no voy”. Ten en cuenta que la mayoría de los taxis en Lima son piratas. Es decir, no son formales. Así que muchos trabajan solo en las inmediaciones de sus casas. A veces en las inmediaciones de su manzana y no aceptan carreras medianas o largas. Por ello, cuando le dices para que te lleve a un lugar (digamos, de Miraflores a Villa El Salvador), antes de que te diga un precio, te responderá: “No, no voy”. Es comprensible si quieres mentarle la madre, pero te aconsejamos que no lo hagas. Un taxista informal puede también ser un grosero o matón en potencia. Normalmente guardan objetos contundentes en su guantera para defenderse de otros taxistas. Calma.

6. Asegúrate de que es taxista. Como te repetimos, la mayoría de los taxis en Lima son informales. Así que no tienen distintivos reconocibles. Por ello, te recomendamos que esperes a ver al menos el rostro del “taxista”, su actitud o que no te obligue a subir a su auto con un revólver. Hay mujeres, por ejemplo, que se suben a un taxi solo si el chofer tiene cara de buena gente, es anciano y escucha radio Felicidad. De lo contrario, puede ser un prontuariado o un vendedor de órganos.

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7. Trata de no subir borracho. Picadito puede ser, pero no borracho hasta dormir. Muchos suben en ese estado y amanecen en pampones, al costado de ríos o simplemente no aparecen. Se sabe además que muchos te echan un spray para dormir o te venden a una camada de choros de algún peligroso barrio para sabe Dios qué cosas. Cuida tu vida. No es bonito andar por ahí sin un riñón o con medio hígado.

8. No discutas con el taxista. Así como con el mozo, no se discute con el taxista. Uno de ellos puede ser un buen referente para conocer lo que piensan los demás. Dicen que Susana Villarán piensa hacer un focus group entre los taxistas para tomar importantes decisiones de su partido. Así que, si puedes, conversa con ello, pregunta, indaga, curiosea. Casi todos sueltan sus historias (verosímiles o no) y pretenden sorprenderte. Pero cuando hablan de política, fútbol o religión pueden perder los papeles. Eso implica un mal servicio, cargarte de malas energías o que te eche en plena carrera, en medio de la Panamericana con Caquetá.

9. Dile el lugar exacto. Es común preguntar “señor, hasta la cuadra 20 de Arequipa”, pero luego te termina llevando hasta la 59, porque “señor, disculpe, no sabía en realidad”. Eso hará que le taxista te cobre de más y puede ser que no te alcance. Así que no te quedará más que darle tu celular, tu mochila y otra cosa que de seguro extrañarás. Sé claro, directo y sincero: “Señor, ¿cuándo a la cuadra 12 de Salaverry? No entrará, ni conducirá una cuadra más, me dejará en la misma avenida”.

10. Pregunta si tiene sencillo. Si tienes solo billetes de 50, 100 o 200 soles, avísale al taxista antes de subir porque puede ser que no tenga cambio. Si no lo haces te puedes ver envuelto en una discusión y una pérdida de tiempo que puede durar horas. Supongamos que le pagas en la puerta y no tiene sencillo, te puede regresar a un grifo o tienda y pagarás la diferencia. Así, perderás el tiempo, conservarás un mal recuerdo y afectarás a tu ya afectado hígado.

11. Si tienes plata, llama a un taxi formal. Sí, así de simple. Con ello evitas memorizar los anteriores tips. Buen viaje.

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2 de Comentariosen este Artículo

  1. Uno mas con respecto al 5: Nunca te pares tan cerca al taxi. Algunos taxistas con el «no, no voy» arrancan y no les importa si tus pies estan en el camino de sus llantas. Simplemente arrancan y si te aplastan los pies ni las gracias te van a dar.

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