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5 tips para ir a la marcha del orgullo LGBTIQA2XYZ4. Por Friega Jóder

5 tips para ir a la marcha del orgullo LGBTIQA2XYZ4. Por Friega Jóder

Por Friega Jóder:

Ay, gente linda. Miren que una se hace la de la mente abierta, pero eso de que las nuevas generaciones tengan más bien las piernas abiertas, como que da escalofríos, you know. En mis tiempos, que no son tan old times, había cierto recato. Una se torteaba como panqueque del Crepes and Waffles con su mejor amiga mientras los husbands se nos iban de business voyage a New York, New York  (tal como lo atestigua Marito en su “Five corners”, que of course yo leí en inglés), mientras que nuestros maridos aprovechaban su viaje de marras para coquearse y comerse doblados los cipotes de sus compañeros de Directorio, todo so Dionisio meets Ortiz de Zevallos, pero bajo seven keys. Porque God forgets the sin but the scandal, never in this life.

Pero bueno, ya qué chucha. Yo, después de un par de sesiones con mi psicoanalista de cabecera Marita (excelente profesional, let me tell you, y lo principal es que económicamente no es nadita accesible y, además, es mucho menos mediática que Jorge Bruce, quien está pacharaqueando el sacro-saint ritual psicoanalítico, ¡que si Lacan viera que ahora hay sesiones hasta en Villa María del Triunfo, le da cáncer de colon en la médula espinal!)… DECÍA QUE gracias al psicoanálisis he decidido asumir la ‘leca’ que llevo dentro y tunearla más o menos en la línea de Emmanuelle Seigner bailando chenchualona y chapando con lengua con Kristin Scott Thomas en “Luna de Hiel”, porque how can I explain you  que la onda perucha tipo Julie Freundt lanzándose miraditas fugaces con Damaris en Miski Takiy, mientras Saywa hace lo propio con Manuelcha, como que no. Yo vivo en Rinconada del Lago, darling, y para mí, Perú profundo es el túnel de Puruchuco.

En fin, como hay que estar a la moda y apoyar la diversidad sexual y todas esas huevadas (aunque lo que realmente me saldría de la papaya es protestar contra la ideología de género caviarona mientras bailo el Mambo N° 8 con Carlos Tubino (que después del bailongo terminaría con varios “tubinos” en emergencia de la Clínica Internacional, porque ¿qué pila de años tiene ese vejete, ah?)), he decidido participar en la Marcha del Orgullo Gay Lésbico Transexual Transgénero Travesti Tranvía Queer Intersexual Asexual Salchichón-Huachano-con-todas-las-cremas, y todas esas variopintas identidades de género que ya son más numerosas que los congresistas fujimoristas con entripados de lavado de activos (y no hablo de los activos que irán en la marcha del orgullo gay, porque everybody knows que esos son solo el 1.5% de la comunidad). Como sea, aquí les dejo unos pequeños tips para que la pasen bomba celebrando el día del orgullo que los llevará al infierno por pecadores.

Tip 1: La poética del disfraz

El disfraz alusivo, of course. Considera que esto no es Halloween, así que tienes más libertad de forma pero respetando el leit motiv que es la maricuecada. Puedes disfrazarte, por ejemplo, de un lindo gusano de seda (con seda de primera calidad, de preferencia china, ahora que los injertos rojos esos están como potencia económica mundial). Y mira que si te quieres poner barroco/a cual fuga de Bach tocada por Baremboim en poppers, puedes emerger del capullo disfrazado/a de crisálida… o con unas lindas alas de mariposa porque estás a punto de salir volando y sabes de antemano que serás pasiva. En el peor de los casos, procura que tu traje alusivo tenga lindos colores brillantes, para que marques la diferencia con las polillas monocromáticas que representan al Rímac, a Comas y todos esos distritos periféricos que de solo mencionarlos me dan ganas de hacer gárgaras con Gingisona Forte.

Tip 2: Medidas de seguridad

Lleva una AKM y cárgala con una sarta de antirretrovirales, porque Only God Knows cuánto sidoso/a caleta habrá pululando por la zona. Las pepas más grandes que cualquier perdigón promedio son unas que además del VIH atacan el sarcoma, la TBC y el pie de atleta, todo en uno, y como esas cuestan de tres mil euros para arriba el blíster de diez unidades en Laboratorios Roe, aparte de dispararlas para defenderte estarás contribuyendo con la salud del populacho en su diversidad más health needed. Recuerda que estarás rodeado/a de la gentita más afectada por el VIH/Sida, es decir purito hombre gay (casi como cuando tu marido se mete a las duchas de Regatas después del tennis y se demora dos horas en salir), y te puedes contagiar de la pandemia por inducción… y también porque cuando te tiraste al jardinero no le pusiste jebe, putain de merde. Bueno, dispárale antirretrovirales en el ojo al primer energúmeno que veas y que pese menos de 40 kilos, porque con ese peso es sospechoso de portar el virus de marras y porque de todas maneras se ve más regggio que tú, ¡¡¡Y ESO NO SE LO PERDONO NI A MI SOBRINA BISEXUAL QUE ESTUDIA SOCIOLOGÍA EN LA PUCP!!!

Tip 3: La pequeña compañía

Recuerda que lo más inn es ser pansexual, en cuyo caso es tu deber kantiano llevar a la marcha a tu novia del colegio, a tu novio de la universidad, a tu novia trans de tu maestría en París, a tu pareja mujer trans bisexual con mostacho monocorde de tu doctorado en Standford, a tu amante bisexual lesbiana hombre con dos penes curvos-hacia-la-derecha que te trajiste de una de esas fiestas aquelarrísticas y desaforadas en Calcuta, y a tu atractivo crush enano brasileño que trabaja como stripper gracias a que la tercera pierna le mide 27 cm de largo por 29 cm de diámetro. Recuerda que this is the XXI Century, y que si no llevas a la marcha del orgullo por lo menos a cuatro parejas de identidad de género inclasificable, ni pienses en asomarte porque estarás más desubicada que Keiko buscando chamba o que Rafo Rey en Spa atendido por selectas señoritas.

Tip 4: ¡Cuidadito con las consignas!

Obviamente, como en toda marcha, habrá cánticos y consignas. Pero tú shut up; no vayas a cantar “A quién le importa”, que esa estaba de moda hace 25 mil años, cuando el Teatriz de Larcomar no dejaba entrar a nadie más allá del gris al 5%. Nada de “Somewhere over the rainbow”, que las locas de hoy en día solo viven-cantan-bailan Britney y Lady Gaga, y tú con tu Judy Garland y toda la coca y el whisky que te metiste para entrar en personaje te vas a ir directo al paleolítico de la mariconada. Y remember que las lesbianas de hoy escuchan Metallica, que a mí me suena a grupo electrógeno con epilepsia. Puede resultarte más amigable si buscas a la facción rojete de la comunidad (la Gio y el Ferrari, entre otr@s) que sigue entonando las cancioncitas de Sandra y Celeste, esas argentinitas que se lamían el choro mutuamente allá por el año de la brochette. Aunque nunca está demás componerle una letra alusiva a “Despacito”, tipo: “des-pa-ci-to / el sexo por a troya se hace despacito / hasta que el esfínter se estire todito / y te encajen por el orto toditito”.

Tip 5: Esos incómodos encuentros con conocidos…

 Remember, siempre corres el riesgo de encontrarte con alguien conocido (como cuando vas a La Jarrita o al Piso 14), en cuyo caso si la cosa no es muy evidente para él o ella y para ti, siempre podrán salir del paso diciéndose que solo están ahí porque apoyan la causa por huevadas como que el hijo del vecino de la prima de la verdulera del mercado N°2 de Surquillo es gay, y que por solidaridad social están yendo a apoyar desde la Ciudad Santa de La Aurora de Miraflores. Y tú puedes argumentar que vas solo para romperte el ojo con los tipos musculosos que desfilan en hilo dental por todo el Gay Parade, pues tienen un paquete que en el universo heterosexual no se encuentra ni importándolo de Camerún. Pero si por una de esas cosas que tiene la vida, ves a tu hijo disfrazado de Luz Clarita y de la mano de un tipejo que lo dobla en alto, ancho y profundidad, y que además parece jugador de rugby neozelandés con esteroides, o si ves a tu marido en traje de Carmen Miranda con medio Mercado de Frutas en el sombrero, mira… mejor te paso por interno el teléfono de mi psicoanalista para que te ayude a aceptar algunas cosas de esta posmodernidad sexualmente diversa.

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