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Antiguía turística: No vayan a la fiesta de la Candelaria en Puno

Antiguía turística: No vayan a la fiesta de la Candelaria en Puno

Una antiguía turística para para no ir a la fiesta de la Virgen Candelaria en Puno.

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Antiguía turística – Por Manolo Casita

Qué lindo es mi Perú, orgullo de sus habitantes. Todas las fiestas multicolores y la fiesta de la Virgen Candelaria en Puno, que se celebra entre la primera y segunda semana de febrero todos los años. Los trajes, los bailes, la devoción, qué lindo, dirás tú. ¡Pero no! Acá está nuestra antiguía turística para decirte porque no deberías ir a esa fiesta o si vas, te atengas a las consecuencias, en especial si eres un citadino renegón.

Porque llueve como diluvio

¿Por qué se les habrá ocurrido hacer una celebración con pasacalles eternos y fiesta en la vía pública en plena época de lluvia? ¿Mejor hubieran escogido un patroncito de temporada seca, no? Por los meses de julio o agosto. Devoción dicen, pero la verdad es que es una cagada estar en la calle bajo la lluvia en pleno frío con altas probabilidades de un resfrío o pulmonía por querer ver a las comparsas. Así no se goza.

Porque son demasiado borrachos

Las empresas cerveceras deben amar esta fiesta. Las cantidades de cajas y cajas de cerveza que se ven en las calles y locales podrían emborrachar tres veces a todos los vikingos juntos. Hasta Alejandro Toledo caería rendido. ¡Encima botan la mitad del vaso al suelo! ¿Para qué diantres se sirven el vaso lleno si lo van a tirar al suelo? Claro, por la pacha mamita dicen, pero luego las calles están sucias y la gente se está cayendo por el piso húmedo. Tercos. Luego los borrachos caminan por la ciudad dando tumbos, parece zona de muertos vivientes. Muchos amanecen tirados en la calle durmiendo sobre su vómito.

Porque los caporales son antipáticos y creídos.

Aparecen con sombrero, botas y cascabeles, haciendo sonar sus pasos como vaqueros con espuelas. Se pasean por las calle sin bailar, simplemente mostrando que ya llegaron. Salen así vestidos hasta para comprar pan. Como pisando huevo pasan por la calle principal, el jirón Lima, esperando que alguna gringa los vea y poder brichear, o al menos eso parece. Si les saludas se comportan muy antipáticos. Que los bajen de su nube.

Porque las bailarinas cuando se quitan el vestuario pierden belleza

Qué guapas se ven las chicas con sus prendas de colores y mostrando las piernas, dirás tú. Pero nada más alejado de la realidad. Cuando se sacan el cargado maquillaje, la túnica ceñida y los tacos veinte, son otras, compadre. No te dejes engañar, no te enamores de ellas. Todo es un espejismo.

Porque en los hoteles nunca hay agua caliente

Esta ciudad es fría, fría, muy fría. Un pingüino acá usaría chalina. Lo peor es que los hospedajes te ofrecen agua caliente, pero cuando abres la llave esta no existe o apenas dura diez segundos. Una estafa. Luego te quejas y te dicen: es que la terma es solar y todavía no ha calentado en el día. Ah, bueno, me ducharé por la tarde, dices tú. Ñangas, más frío que poto de muñeca.

Porque ver el pasacalle agota

En serio, son 3800 msnsm que se sienten en cada pelo. Encima el pasacalle dura casi 20 horas. Al comienzo dices, qué bonito caracho, cuanto color. A la media hora ya perdió novedad. Si quieres acompañar una comparsa, encima te pesa la altura, el extremo sol de la mañana con altos índices de radiación o la fría y lluviosa tarde noche. Una odisea.

Así que, querido amigo citadino comodón, a la Fiesta de la Candelaria en Puno ¡NO VAYAS!

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