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Anuncian nueva película peruana: “El prepucio asustado”

Anuncian nueva película peruana: “El prepucio asustado”

(Agencias Sionistas).- Tras el éxito de “La Teta Asustada”, esa aburrida película peruana que cosechó triunfos en diversos festivales de cine europeos que a nadie le interesan y hasta obtuvo una nominación al Oscar y nadie sabe por qué, los realizadores peruanos más hipsters y poseros del medio comunicaron a la prensa que vienen preparando la filmación de una secuela de la cinta de Andrea Llosa. Esto, claro está, en vista de que hace años que no tenemos una película aburridaza pero buena (más allá de las tonterías malazas pero divertidas de “Asu Mare” y “La peor de mis bodas”).

La nueva cinta llevará por título “El prepucio asustado” y narrará las vicisitudes, temores, miedos, alegrías y frustraciones de un prepucio en relación con la realización de un Bar Mitzvah, y también hablará de sus intentos por huir de lo que él (el prepucio, claro) califica como “un crimen de lesa intimidad”.

Es así como, a través de la aguda mirada del prepucio de un niño peruano de ascendencia judía, seremos testigos críticos y privilegiados de cómo se realizan los preparativos de la ceremonia del Bar Mitzvah, dando un viaje por el sincretismo cultural, las diferencias socioeconómicas entre colonias migrantes, la discriminación gastronómica y el paralelepipedometismo multi-trans-intra-infra-supra-metaidentitario.

El mamotreto contará la historia de Ibrahim, un niño peruano cuyo padre, hijo de migrantes palestinos (de hecho, el originalísimo guión nos mostrará una escena en que su viejo planea cometer un atentado suicida en el Jorge Chávez) cuya familia decide abrazar el credo del judaísmo para poder conseguir chamba en un conocido canal de televisión peruano que le lame los pies al fujimontesinismo. El padre decide, como prueba ante la comunidad judía del sufrimiento que está dispuesto a atravesar, ofrecer el prepucio de su pequeño hijo en ese salvaje y maléfico ritual.

Es en estas circunstancias que Ibrahim decide meter su pene dentro de un camote (un genial, GENIAL guiño a “La Teta Asustada”) que su madre había sancochado para acompañar el olluquito con charqui que preparó para su fiesta de cumpleaños, además de dibujarse una esvástica nazi con un lápiz mongol en el glande para espantar al rabino. Luego, toda vez que su padre insiste en amputarle el prepucio en contra de su voluntad, el niño decide huir de casa y trabajar como empleado del hogar en casa de un reconocido presidente peruano medio gringo y que promueve constantemente  el consumo de marihuana, siempre habla lentísimo y además realiza bailes sin ritmo ni sentido de la nada.

Pedrito y su prepucio entablarán una fuerte amistad entre ellos (bueno, ya está en la edad de las primeras pajas, ¡y que levante la mano quien nunca le haya hablado a su pene en tales circunstancias!) al mismo tiempo que ambos conocen “casualmente” el prepucio de un señor sacerdote católico miembro del Sodalicio, a quienes despiertan un profundo cariño (al sacerdote y al prepucio de este). Luego el sacerdote les ofrece presentarles los prepucios de sus demás amigos del Sodalicio y del Opus Dei, y de paso le proponen trabajar atendiendo viejos verdes en un bar de la selva peruana. Es en esas circunstancias que Pedrito decide denunciar al señor sodálite y a sus amigachos del opus, pero al final el Poder Judicial dictará en su sentencia que nunca hubo abuso sexual, que apenas fue todo un pecadillo venial, y que tampoco hubo explotación sexual de menores sino una mala interpretación de la dignísima propuesta de trabajo.

La película está prevista para ser estrenada en diciembre de 2016, coincidiendo con el Janucá judío y las Navidades del resto del universo. Desde ya, sabemos que será un bodrio al que los amigos de El Placer de Los Ojos y Cinencuentro le darán las mejores de sus reseñas.

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