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¿Billetera mata galán? / Por Pablo Zekada

¿Billetera mata galán? / Por Pablo Zekada

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Mis entrañables amigos ignorantes, acabo de llegar de Qatar donde me llamaron para consultarme sobre cómo abaratar costos para construir una nueva torre Eiffel. Allí, vi harto árabe feo al lado de buenotas mujeres con cuerpo espectacular que poseen estudios de maestría en Europa. Es decir, no eran cualquiera. Entonces se me vino la pregunta que remece el ambiente social, literario, periodístico y vernacular: “¿Billetera mata galán?”

Resolvamos esta pregunta desde un punto de vista económico, pero con palabras cotidianas, como cuando hablas tonterías con tus amigos en un bar de mala muerte; o sea, como para que entiendas tú, con tu cerebro de un niño de tres años con problemas mentales:

Se dice que el dinero es afrodisíaco y que hace ver lindos a los feos (como tú), interesantes a los insulsos (como tú), simpáticos a los amargos (como tú) e inteligentes a los necios (como tú), pero todo es relativo, mi querido misio.

Misma clase, misma billetera. En primer lugar, cualquier estudio en cualquier población del mundo demuestra que la mayoría absoluta de las parejas se constituyen entre personas de similar clase social. En tu caso, entre pobres. Resulta evidente por qué sucede esto: solemos movernos en ámbitos donde las personas son de nuestra misma clase social. Entonces, el dinero deja de ser un factor diferencial, pues todos poseemos más o menos la misma cantidad. Es decir, que si vamos a una fiesta y todos tienen el mismo nivel económico que nosotros: ¿gana billetera o gana galán? Pues gana galán, ya que todos tenemos la misma billetera: tarjeta del Metropolitano, carro de segunda o carro nuevo para pagarlo en 20 años.

¿Cuestión de género? Los hogares donde ambos miembros de la pareja son de la misma clase son aproximadamente el 52,9%. Los hogares donde la clase del cónyuge varón es superior a la de la mujer es el 18,9%. Por último, los hogares en que la clase social de la mujer supera a la del varón son el 27,8% de los casos, casi una tercera parte. Es decir, si hablamos de géneros, parece ser que son más bien los varones quienes tendemos a ascender de clase social con el matrimonio.

O sea chochera, parece que la cosa es al revés. No necesitamos dinero para seducir a la mujer que deseamos realmente. Seducir no es un privilegio, es una necesidad. Y nos quieren hacer creer lo contrario, que la seducción es un lujo reservado para estrellas de TV. No es así pues baboso.

Sin embargo, las mujeres esperan que el hombre tenga, como mínimo, lo mismo que ellas. A diferencia de los hombres (que buscamos una pareja bonita y simpática), ellas buscan un conjunto de cosas, un perfil más global, no solo el dinero, sino que sea un señor educado, con una personalidad interesante, que pueda pagar la cena como mínimo. Es decir, gasta algo pues compadre, no seas amarrete por la PTM.

Mira al tío Brad Pizza que se cree guapo, a los Winter de la época de Fujimori, al dueño del Tumbao, al alcalde de Chiclayo, a los de la Sociedad Nacional de Minería y otros… Todos feísimos y con billete que se levantaron tremendos mujerones. A ellas se les veía aparentemente felices. Definitivamente sus billeteras mataron galanes, pero son excepciones a la regla. Si tu flaca es bonita, inteligente, sincera y ARRIBISTA… ya fuiste; sino, respira tranquilo cuñao. La mayoría de mujeres busca eso que se llama “felicidad” no importa si es una casa de esteras con techo hecho de residuos de banners, pero no la descuides porque hasta el reciclador que pasa por tu casa te la puede quitar.

Nos vemos, débiles mentales, porque tengo un plan con una rubia de verdad y no como las que agarran ustedes: esas Koleston rubio cenizo claro.

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4 de Comentariosen este Artículo

  1. melchoro

    O sea no tienes plata pendejo

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