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Biografía de Manuel Burga: una historia de conjuras, mafia y democracia

Biografía de Manuel Burga: una historia de conjuras, mafia y democracia

 

Nació en Chiclayo, pero Chiclayo lo niega. Desde muy niño tuvo un apego muy fuerte por el fútbol, pero como no tenía talento, sus amigos no le pasaban la pelota ni cuando estaba solo frente al arco y hasta lo sentaban a pesar de que la pelota era suya. Desde entonces juró venganza.

En su adolescencia, descubrió que la mejor forma de ganarse la vida era la búsqueda de poder. Por eso, empezó desde su salón de clases ofreciéndose como voluntario para ser delegado del salón, luego presidente de la Asociación de Alumnos del colegio, luego tomó el colegio y se hizo elegir como Director, dejando perplejos a los profesores que no sabían si esperar sus indicaciones o enseñarle.

De Burga, sus amigos cuentan que mientras que la Selección Peruana disputaba importantes partidos en México 70 o España 82, él practicaba a escondidas al fútbol, aprovechando que nadie lo veía. Practicó las patadidas, rodillitas, pero se especializó en cabecitas que luego pasaron a cabezasos. Su formación ya estaba marcada, él de todas maneras quería ser jugador profesional y nadie impediría eso. Finalmente, él mismo lo impidió.

Al observar que el promedio de vida en carrera de futbolista es de diez años a menos, se desilusionó y de jugar en un equipo de barrio pasó a ser su entrenador. Luego, compró el equipo y fue el organizador de los campeonatos. Su estrategia para llegar al poder se hacía de a poquitos, hasta que se cansó de esperar como un imbécil y se hizo amigo de unos marcas del norte y de Delfino y su carrera subió como sexo de adolescente en prostibar.

En entrevista con sus padres, que quieren mantener en reserva sus nombres por temor a ser insultados, señalaron que cuando Manuelito estaba en el vientre materno fueron a visitar un chamán de Huancabamba para saber qué futuro le deparaba, pero este no los quiso atender porque había un aura maligna alrededor de la madre. “¡Tu hijo hará infeliz a millones de personas!”, dijo el brujo antes de tirarse a la laguna de las Huaringas con un yunque amarrado a la cintura.

Burga era como el Rey Midas del cuento, pero en el ámbito de la jurisprudencia. Todo lo ilegal que tocaba lo convertía en legal. Por ello, se rodeó de mafiosos, ladrones y periodistas sobones. Ya de joven tenía un poder que envidiarían los mismos Caballeros del Zodiaco que siempre quieren salvar a la huevona de Atena que teniendo todo el poder del mundo se deja apresar por unos imbéciles, en fin.

En la universidad se convirtió en abogado en la primera semana. ¿Cómo lo logró? Le dijo al rector que si no le daba su título, convencería a los alumnos del Consejo Estudiantil para tomar la universidad y armar una revuelta que podía desaforarlo. Así, sin pestañear, el rector de dicha universidad armó una ceremonia y le dio hasta las llaves de la ciudad, a pesar de que esa no era su función.

Ya de la mano de Delfino, amigo de congresistas y de los delegados de todos los clubes del país, fue elegido en el 2002 como Congresista, Ministro, Presidente Regional y Presidente de la Federación Peruana de Fútbol. Como ya sabemos, eligió el último cargo, perpetuándose en el poder hasta la actualidad. En su discurso de agradecimiento citó a Einstein: “Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”.

Indagamos en la vida de su esposa e hijos, pero ninguno quiso que los mencionáramos, suponemos que es por vergüenza y nosotros respetamos eso. También quisimos entrevistar a periodistas que le “hacen la vida imposible”, pero los encontramos ocupados, juntando humo en bolsas de basura para sus próximas respectivas ediciones.

Desde que Burga está en el poder de la Federación Peruana de Fútbol, los mejores jugadores y las jóvenes promesas se dedican al trago, las vedettes y a las carreras de caballos. Es impresionante su forma de convencerlos a jugar mal y hacer de Reimond Manco un hilacho de persona. Ante estas atrocidades, la hinchada bien informada siempre quiso denunciarlo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en La Haya, pero aún los integrantes de estas organizaciones no emiten respuesta porque no paran de reírse.

Nuestro héroe hizo notica hace pocos días porque parecía que ya dejaba el cargo, pero como el poder todavía está sus manos, disolvió la Federación y pronto trasladará la Federación al jardín su casa. Al respecto, Eddy Fleishman lo entrevistó y aquí, en exclusiva, les damos el adelanto de una de las preguntas más polémicas:

E.F. Señor inconmensurable Manuel Burga, rey de reyes, ¿qué piensa usted sobre esos detractores que no creen en la democracia y añoran tiempos como el de Fujimori y Velasco?

M.B. Bueno, muchacho, yo no puedo juzgar a la gente por unos cuantos comentarios. Ellos son ciudadanos como nosotros y tienen derecho a la opinión aunque estén más confundidos que Susy Díaz en examen de admisión de la UNI.

Se sabe que la entrevista será transmitida mañana porque los editores están haciendo lo imposible por recortar la parte en que Fleishman insiste en arrodillarse para entrevistar a este personaje que sin duda ya marcó de por vida la historia peruana.

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