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Carta de invitación a ceremonia en su honor para el congresista Bienvenido Ramírez

Carta de invitación a ceremonia en su honor para el congresista Bienvenido Ramírez

Excelentísimo Señor Congresista Bienvenido Ramírez, distinguido prócer del saber mundial, emanación insigne de la ciencia peruana, heredero del saber ancestral del Amauta Kawanka, custodio original de la robotecnia;  reciba  los saludos de un humilde colega y compatriota, es para mí un honor felicitarlo por su aporte a la ciencia universal y a la vez rendirle pleitesía a su mente brillante y su vocación medicinal al servicio de los que menos tienen.

La presente misiva tiene por objeto hacerle saber que aquí en el Panteón de los Próceres, el bachiller en medicina que usted debe conocer, un tal Hipólito Unanue y varios cófrades entre los cuales me sindico, hemos armado una jarana de recepción y un ágape con la finalidad de investirlo como el máximo representante peruano de la ciencia universal, para tal efecto llegará desde Grecia el gran maestro Hipócrates de Cos, quien anuncia que legará su título de Padre de la Medicina para imponerla él mismo sobre sus magnas sienes en aura ceremonia.

Como no podía ser de otra manera, nos gustaría que antes de degustar los ricos platillos mandados a preparar por el servicio presidencia del Mariscal Ramón Castilla quien arde en deseos de estrecharle la diestra, nos diserte un poco más sobre los métodos con que desentrañó los misterios del alzheimer, al respecto, en calidad de primicia le diré que el gran Galeno de Pérgamo llegó desde Grecia para poder gozar de su perorata magistral pues desde que conoció su fama no para en mientes para poder verlo. Han llegado otros que se declaran discípulos suyos pero solo por curiosidad suya le mencionaré que son Cagliostro, San Germán, Paracelso, Sun Simiao, Nesjaja Hatali, Vesalio y el doctor Moreau, nada a su altura, puesto que en este mundo ya nada hay a su altura.

Como ve, no hemos ahorrado en nada para que su presencia pueda hacerse posible, somos conscientes de que esta pequeña solemnidad en su honor pueda ofenderlo por su sencillez, pero estamos seguros de su magnanimidad con nosotros sus desde ya seguros y leales servidores y creo que estoy hablando por todos los asociados a este magno evento.

Por mi parte y en ánimo de confidencia solo le diré que el día de la ceremonia el general Miller y un escuadrón de Húsares de Junín irá a recogerlo en su casa porque lamentablemente El Inca Garcilazo de la Vega  está hecho un pichín, ha amenazado con que si lo encuentra va a ensartarlo con la espada “siempretiesa” perteneciente a su padre,  se ha atrevido a decir que usted estudió  en un instituto de 3 pesos en Argentina, que sus maestros son el Huachano, Anacleto Eto Eto y la bruja Hermelinda Linda, que una muestra que el alzheimer lo padece su señoría es que no se acuerda de qué libro sacó tremenda burrada y que él comenzó los Comentarios Reales, Historia General del Perú y La Florida del Inca cuando tenía setenta años de edad y nunca se olvidó de nada por más libros, pergaminos y quipus que leyó. No está demás decir que el comentarista no anda solo, tres cirujanos provenientes de Paracas lo acompañan y amenazan con trepanarle con cortaúñas el parietal, el occipital y el funicular para descubrir por qué el noventa por ciento de la imbecilidad del mundo se esconde en su cabeza, según ellos.

Yo por mi parte cumplo con invitarlo y en calidad de discípulo suyo advertirle de los peligros que acechan a los adelantados del camino humano como usted.

Reiterándole mi saludo y admiración

Su seguro servidor y admirador

Daniel Alcides Carrión.

Médico peruano.

 

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