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Cinco cantautores peruanos que merecen el Nobel

Cinco cantautores peruanos que merecen el Nobel

(Agencias que se hacen las Suecas).- Después de la tormenta que se desató tras el Nobel de Literatura concedido a Bob Dylan (nosotros apostábamos por Jodorowsky, y vaya que nos quedamos chicos), una ola de indignación se ha desatado entre la humanidad y también entre los peruanos, debido a que cada nación exige que, para la próxima premiación, se considere a sus más insignes cantautores como candidateables al máximo galardón de las letras (después del Premio Luces).

Nosotros, como buenos peruchos, presentamos a continuación a nuestros cinco candidatos cinco.

1.- Gian Marco. Que toda su dizque poesía (y su pseudomúsica también) sea un plagio venido a menos de la obra de Joan Manuel Serrat y de Silvio Rodríguez es lo de menos. Al autor de “Canción de amor” se le puede acusar de ser obvio (“de la penumbra siento que sale una luz”), de tener imágenes facilistas (“Susúrrame en tu silencio / cuando me veas llegar”) y de reforzar no-tan-sutilmente los clichés de género (“Han crecido en tu piel girasoles / de tu vientre nació mi motivo / sentirme vivo”… o sea, si no caCtas, te lo traducimos: Gian Marco solo quiere a las mujeres porque nos dan hijos, pe’), pero después de llenar el Estadio Nacional con más de 50 mil almas no se puede decir que no sea querido por las masas. Sí, las mismas que casi hacen ganar a Keiko en dos elecciones consecutivas…

2.- Tongo. Vamos, ha expuesto siempre las problemáticas que hieren de muerte a nuestro país, como las desigualdades sociales y étnicas en “La pituca” (¿por qué, pituca / me quieres a mí / si yo soy solo / un chichero más?) o nuestro pesimismo crónico y nuestra predisposición genética al fracaso (Alan García dixit) en “Sufre, peruano, sufre” (“Sufre peruano, sufre peruano / si tú quieres progresar / sufre peruano, sufre peruano / si tú quieres triunfar”). Además, tiene el plus de hacer versiones de sus temas en varios idiomas (castellano, inglés y borracho de cantina), así como de estar siempre al día con las temáticas de moda (por ejemplo, en “Poketongo”). Por todo eso y muchas razones más, a Tongo el Nobel de Literatura le deben dar.

3.- Julio Andrade. Después de “Y se la llevan fácil”, Andrade dejó de ser indiferente para todo el Perú. Si acaso no habíamos escuchado sus himnos previos, como el que compuso para la cultura del agua (?), o esa del “Juguito de Tamarindo”, portadora de versos profundísimos como “Quibiribironbo, Quibiribironbo, yeah yeah / Tamarindo lo sabe, que sí lo sabe / Tamarindo lo trae, rico lo trae”. Por haber recogido y popularizado versos de profundo arraigo popular (por ejemplo: “Ángel de la guarda / dulce compañía / no me desampares / ni de noche ni de día”, que continuaba con un genial “Huipi dipi dérum pompom dudérom pompom dudé duré”), Julio Andrade ha hecho más méritos para el Nobel que el Dylan ese.

4.- Pedro Suárez Vértiz. No se diga más. El compositor que hizo aquella maravillosa oda a la resaca llamada “Cuando la cama me da vueltas” (“con la mesa me estrellé / y del ruido desperté / a mi mamá”) sería un justo ganador de un Nobel por recoger de manera tan brillante las inquietudes cotidianas de la juventud. También por reforzar el sexismo, como cuando jugó genialmente, PERO GENIALMENTE, con la imagen del pajazo ruso en “Los globos del cielo”, más de cuatro minutos dedicados a ensalzar las tetas de una mujer con xenofobia incluida, o como cuando dejó en claro que era uno de los rockeros más homofóbicos del Perú con su “Degeneración actual” (“dos hombres de la mano / no hay nada de malo / si en el futuro no quieres pensar / luego llegan las traiciones / solo y sin amores te vas”). Por recoger de esa manera el sentir popular, Pedrito se merece el Nobel de Literatura y, de paso, el de la Paz.

5.- Susy Díaz. No podía faltar la cuota femenina, para que no digan que somos como los del Premio Copé, que nunca le dan el Oro a las mujeres. Susy recoge el clamor por el empoderamiento de las mujeres y además le pone humor y picardía en temas como “La arrechazada” (“Ese chico de ahí / me arrecha, me arrecha / me ha rechazado mi corazón”) o “La trompeta”, con este verso genial : “me gustan los instrumentos / el órgano, tócalo / la corneta, sóplalo / la trompeta, siéntelo / ¡qué rico, qué rico se siente / tener la trompeta en la boca!”. También tiene el coraje de abordar temas controversiales, como en aquel clásico nacional por la vida y por la planificación familiar que es “No mates a tu hijo”. Eso, sin contar que se trata de una gran actriz, cantante, compositora y hasta política peruana. Es como nuestra Ángela Davis, solo que Susy enseña las nalgas y, por lo tanto, se merece todos los premios habidos y por haber.

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