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Cinco tips para disfraces de Halloween que te harán ver ragggggggia…

Cinco tips para disfraces de Halloween que te harán ver ragggggggia…

(Por Friega Jóder, columnista).- Aún no me decido si celebrar el enajenado Día de la Canción Criolla, que fue algo institucionalizado (palabrucha de porquería, aj, cómo la detesto) por Don Manuel Prado Ugarteche, obviamente sin su voluntad, solo para brindar panis et circenses al populacho. O, en todo caso, sumarme a la algarabía de las autoctonísimas fiestas de Halloween.

Todo parece indicar que me decantaré por el Halloween, dado que mis inclinaciones genéticas rechazan naturalmente a la mundana celebración peñera por chusca y por mestiza, así como Madeleine rechaza por naturaleza los colegios nacionales y quiere convertirlos en estacionamientos para Mercedes Benz del año.

Por eso mismo, desde ya me voy poniendo ready y, de paso, aprovecho para to share contigo algunos consejillos in order to celebrate a lo grande esta simpática fiesta nacional llamada Halloween, con lo más inn en cuanto a disfraces de terror.

1.- Apela a lo autóctono / telúrico

Disfrazarte de chola empoderada está de moda. Pero hay cholas y cholas, you know; recuerda a Juan Diego Flórez ataviado a la usanza del Inca We-Run-Coach en pleno concierto para la Bibicí of London, cantando “Rule Britannia”. He’s the best! Pero eso es la versión elegante, y la idea en Halloween es más bien ponerse en scary mode on. Por eso, mejor róbale un atuendo a tu empleada (¡LÁVALO Y DESPARASÍTALO ANTES DE PONÉRTELO, POR EL AMOR DE GOD!), y con tu sombrerito a lo Máxima Acuña serás lo máximo, acuño. Siempre ayuda poner cara de serrana desvalida, para entrar en el papel, método Stanislavski, you know what I mean. Eso sí, no te olvides de tus pancartas antimineras para darle vida al personaje. Y cuando pidas caramelos, en vez de truco o muerte puedes decir “¡patria o muerte!” y esas sonseras que gritan los caviares en los mausoleos. Y ya, si quieres ser realmente lo máximo, como Máxima, contrata a cinco tombos con escudo y porra para que te persigan por toda la fiesta, y tú como que te haces la víctima, diciendo “¡Ay, ay; me quieren quitarsh mis tierrshash!” Te darán la Palma de Oro al mejor traje neorrealista, I swear.

Halloween

2.- Explota tus encantos naturales

Sexy sí, coqueta también, provocadora genial. Pero ojo, mucho ojo, que hay una línea no muy delgada entre Bo Derek corriendo sobre la arena en Ipanema (permítaseme la licencia cinematográfica) y Yahaira declarando en El Valor de la Verdad. Esa es la línea que no debes cruzar. O sea, that’s the difference between sensualidad y remate de medianoche en el Jirón Ocoña. Controla esos escotes y la altura de la falda, que hasta de eso ha escrito el Papa Francisco en el nuevo Catecismo Católico y tú te lo tienes que saber del pe al pa. Minifaldas sí, siempre y cuando no tengas piel de naranja como las cajeras de Wong (y no sé si las de Metro también, ¡porque a esos supermercados para el populacho no me meto ni muerta!). Recuerda que siempre se puede ser sexy sin ser vulgar, ya te dije que una cosa es ser Sophia Loren y otra, Tatiana Astengo. That’s my point, por supuesto. By the way, señores gerentes de Wong, por favorcito: ya dejen de estar poniendo cholas fuera de forma en las cajas. ¡Por lo menos respeten el sagrado recinto de peregrinación que es el Wong de La Aurora! ¿Cómo van a poner a una Vásquez Quispe o una Huamán Sánchez cualquiera a chambear en una exclusiva tienda QUE QUEDA EN UNA CALLE LLAMADA ARIAS SCHEREIBER???

Halloween

3.- Juega al look andrógino

¡PERO NO A LO LOURDES ALCORTA, POR LAS CUENTAS DEL ROSARIO! Veamos esta lista de lo que va y lo que no: Marlene Dietrich sí, Norma Martínez no. Natalia Málaga tal vez, porque mola mucho eso de soltar un “putamare” de vez en cuando, y porque además el disfraz puede venir con todo y medallita olímpica, pero por favor nunca never in this life algo so low como una Leyla Chihuán (porque debes haber notado, salvo que seas daltónica, que la pobre además de poco femenina, es negra). Carmen Aristegui sí, que viene con todo y dejo mexicano, tan mono él, pero cómo te explico que María Luisa del Río no. ¡Cómo te explico! How can I explain to you! K. D. Lang de todas maneras, Abencia Meza ni muerta. Y si estás barajando malograrle el Halloween a alguien con tu saco de Tiendas Él y debajo una chusquísima camisa de franela a cuadros (que dejó olvidada tu jardinero selvático musculoso cuando tuvo que escaparse por la ventana cuando llegó tu marido, entre gypsies no nos vamos a leer las hands), en homenaje a la congresista fujimorista citada al inicio de este intertítulo, por favor, por lo menos péinate elegante para que pases desapercibida y la gente asuma que te disfrazaste de Judith Butler.  ¿Se entiende a lo que quiero llegar? Si te vas a poner la ropa de tu marido, que por ser tu marido sabemos que lo más barato que se compra es en Ermenegildo Zegna, que sea por todo lo alto y con un guiño intelectual. Porque no hay nada más masculino, ergo escabroso, que una mujer intelectual o que lea libros (salvo que sean los de Coelho, of course).

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4.- Asume el disfraz de ejecutiva

En este punto será muy útil que hayas visto “Devil wears Prada” (pero en inglés y sin subtítulos, darling, ¡no seas mestiza!). Disfrazarse de ejecutiva tiene sus pros y sus contras. Lo malo siempre será que tu traje parecerá como de apoyo al feminismo, y tú y yo ya sabemos que sin depilación de axilas, de piernas y de coño no podemos dejar que nos mire calatas ni el forense. Pero siempre hay formas de sacarle la vuelta al empoderamiento. Viste que Meche Aráoz hasta terminó participando en un derramamiento de sangre (sangre indígena y de policías selváticos, pero bueno, su sangre “también tiñe de rojo”… dice una canción; a mí no me consta), decía que Mechita con todo y sus muertos nativos a cuestas nunca, pero NUNCA perdió el charm. Yo sé que enfundarse en un Lagerfeld o en un Gaultier para ensuciarte la alta costura en las calles sin asfalto de la selva peruana es como ponerle caviar francés al pan que venden en las panaderías de Lince (¿todavía existe ese “distrito”? ¡Válgame Dios!) Y bueno, la idea es esa: que tu traje, tu cartera, tus zapatos y tus anteojos combinen, se vean bien, y que su peso específico sea de US$ 8,000 para arriba. ¡Porque te estás disfrazando de mujer ejecutiva de alto abolengo, my dear! ¡Eres Nancy Lange salvando el honor de la familia mientras el senil de tu marido lo embarra bailando cualquier huevada que le toquen los de la Guardia Choloblicana! ¡Eres Eliane Karp aportándole un poco de white skin al protagonista de película del Grupo Chaski con el que te casaste (¡por brichera y por borracha!)! Qué mejor que Halloween para asustar a tu familia fingiendo que vas a abandonar tus roles de madre y esposa tradicional dentro de la sagrada familia natural, para dedicarte a cosas de maridos.

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5.- Enfúndate en fachas izquierdozas

Modelos para copiar hay por montones. La Mendoza es uno, por ejemplo, y más o menos decente porque más allá de su choledad ella habla francés, mon cherry, y cualquier disfraz que te permita entrar en una fiesta hablando lenguas del Primer Mundo es, por demás, bienvenido. Y, para dale dramatismo, solo tienes que decir sonseras como que Maduro te parece la mata de la democracia; o si te dan a elegir entre dos opciones cualesquiera, tipo entre un Henri IV Dudognon Heritage o un champagne Belle Epoque, tú solo tienes que decir que no estás a favor del Henri IV Dudognon Heritage pero sí totalmente en contra del Belle Epoque (después de demorarte un huevo en tomar la decisión). Para completar el cuadro, contrata uno de esos chibolos trovadores que matan el rato cantando canciones de Silvio Rodríguez en La Estación de Barranco mientras esperan que sus viejos estiren la pata para heredar, y lo haces pasar como tu marido. Ahora, cambiando de caracterización, también te puedes dibujar unas ojeras ho-rro-ro-sas y enfundarte una green scarf de seda tailandesa, plus unas gafas como de abuelita de Piolín y hacerte como que no entiendes nada de nada: así pasas como exalcaldesa. Otra opción es vestirte con traje sastre y llevar un par de libros de Cesare Pavese junto con el Trilce de Vallejo y otro de César Moro, aleatorio, pero en francés, edición vintage, y ponerte en la solapa un pin que diga “I love Marco”: verás que el disfraz de Rocío Silva-Santisteban puede convertirse en un hito en estas fiestas patrias halloweenezcas. Eso sí, no te recomiendo que te disfraces ni de Indira Huilca ni de Sigrid como quiera que se apellide, que ya la sobreexposición mediática las pacharaqueó. De Maritza Garrido-Lecca también podría ser, viste que tiene el toque vintage ochentero y que ese trajecito a rayas puede resultar bien conmemorativo, además de que como las rayas son verticales, te harán ver más delgada… pero no te lo recomiendo si tu recepción es en la Calle Tarata o aledaños miraflorinos. Y ya, si eres feúca y medio anoréxica, de Marisa Glave no más…

Halloween

Y bueno, eso fue todo. Los dejo por ahora. No olviden comentar y dejar sus ideas… pero por favor, alcurniosas; nada de choladas, que me da urticaria. XXXs & 000s para todos.

Siempre tuya,

Friega.

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