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Desde presos hasta políticos corruptos: conoce la vida de los Toribianitos que ya crecieron

Desde presos hasta políticos corruptos: conoce la vida de los Toribianitos que ya crecieron

Conmoción y resignación ha causado un hallazgo de la prensa de investigaciones de canal 2, ahora solamente Latina. El reportaje es tan conmovedor que ha podido remover las entrañas hasta de las personas que no tienen corazón, como Martha Hildebrandt y Alan García.

Resulta que “Los Toribianitos”, así como todos los seres humanos, CRECEN. Por ello, el productor Ernesto Huárac renueva cada dos años su repertorio, sin importarle luego a qué se dedicarán los ex integrantes.

Al hacer un recorrido por la vida de estos cantores de temas como “Mi burrito sabanero”, “Sopa le dieron al niño” o “Mamá, no me regales un par de medias en Navidad”, los periodistas se encontraron con que muchos de ellos estaban en la cárcel, otros trabajando de ambulantes, de cachineros, de fletes e incluso uno se había convertido en aprista.

José Pérez, un exintegrante en la ápoca de los 90, cuenta que luego de que fue echado porque la voz se le puso ronca a los 13 años, se dedicó a ser pirañita. “Me entregué en cuerpo y alma al Terokal, luego fui cogotero y más tarde quise postular a una alcaldía, pero me ganaron por un voto”, sostuvo el extoribianito mientras contaba que incluso se le pasó por la cabeza vender otro riñón.

El caso de Pedro López es también especial. Él fue echado a mediados de los 90 y en su esfuerzo por no caer en el bajo mundo, postuló como extra para la serie Pirañitas y Los Choches, pero no logró vacante. “Hay mucha vara, tío. Mucho amarre en televisión. Luego postulé para ser entrenador de Cristal, pero no duré una temporada pese a que no perdí ni un partido. Lo que pasa con Cristal es que no tiene hinchas y la poca plata que se genera en el estadio no alcanzaba para pagarme. Ahora ando misio hace 15 años”, señaló el toribianito que además de cantar bailaba como Cecilia Bracamonte.

Jonás Martínez fue el más entusiasta. Cuando lo echaron intentó dedicarse a la música. Intentó fusionar metal con villancicos, pero fracasó. Canciones como “Mamá, déjame salir a la calle CTM”, “Papá, si llegas borracho te saco la CTM”, o “Mi hermano mayor es un HDP porque vendió mi pierna ortopédica”, son temas que sonaron en el entonces Averno, un antro con pulgas disfrazado de Centro Cultural. Ahora Jonás es un mozo que trabaja en un bar de Quilca, donde tiene que soportar el coreo de los borrachos en tono de burla de su canción más conocida: “Mi mamá será lo que tú dices, pero le pagan”.

El caso que más dolió fue el de José del Castillo, un toribianito de 45 años que sigue cantando en el grupo. Resulta que la mamá de José le convenció de convertirse en un eunuco con la promesa de que siempre tendrá trabajo. “No sé, era muy niño. Al principio se me daba por usar vestidos o por querer imitar al trío Pandora, pero ahora sé que mi vida no es la misma. Tengo dinero, pero soy infeliz. A veces quisiera ser como Mateo Ubillús, él sí que la hizo porque se murió cuando quiso seguirme los pasos”, finalizó José mientras se colocaba un gorro navideño y terminaba de armar el Nacimiento.

Deslengua2 no mostrará el video del reportaje porque nos parece que las imágenes son tan fuertes que pueden destrozar literalmente a los lectores.

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