Compartir
Discutir con un APRISTA

Discutir con un APRISTA

 

Discutir con un aprista es discutir con un fanático religioso, un hincha de barra brava, un gato de techo. Sus argumentos siempre serán los mismos, todos aprendidos en laboratorios, como chimpancés, como conejos de laboratorio, como ratas.

Discutir con aprista es hablarle a una piedra, a una silla rota, a un pedazo de caca de perro: no puedes hacer que entre en razón. Al menos hay poesía cuando le hablas a una piedra.

Te dirá que la súper inflación de los 80 fue por un ataque externo, que Fujimori quiso matar a Alan y por eso huyó a París (cuando todos saben que el APRA apoyó para que pierda Vargas Llosa), que la matanza en El Frontón fue en defensa del Estado, que el Baguazo fue preparado por los nacionalistas, que los petroaudios son hechos aislados, que los narcoindultos fue responsabilidad de Chinguel, etc.

Si estuviésemos en los 80 o 90, los apristas mandarían a sus búfalos para golpear a sus opositores. Mejor aún, mandarían al comando Rodrigo Franco a desaparecerte.

Sin embargo, ser aprista es un acto valiente, ya que hay que tener cojones para sacar cara por un corrupto. Sí, cojones para sacarse toda la sangre de la cara, eliminarse el sentido común y defender lo indefendible.
En fin. Sólo quiero acabar con una frase: “Ser joven y ser aprista es una contradicción hasta biológica”. Saludos.

Facebook Comments

About these ads

¡No comentes! ¡No! ¡No lo hagas! ¡Nooooooo!