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Gastronomía periodística: Cómo preparar una buena mermelada de humo (por Mario Bryce)

Gastronomía periodística: Cómo preparar una buena mermelada de humo (por Mario Bryce)

(Informe especial – Agencias Cohecho Ltda.).- En Deslengua2 seguimos entusiasmados por los festejos de nuestro día (bueno… en realidad, tanto como entusiasmados no, sino que estamos en pleno bajadón por la resaca del juergón que nos metimos esta madrugada en el Brisas del Titicaca). Es por esa razón que queremos compartir con nuestros lectores un practiquísimo recetario de componendas periodísticas, para lo cual hemos convocado a un renombrado fujitroll experto en mermeladas y cortinas de humo, con el fin de que nos explique cómo preparar una riquísima compota periodística.

Mermelada de humo a pedido del cliente (receta de Mario Bryce)

Ingredientes:

  • Contar con un adelanto por parte del cliente para gastos operativos, no menor al 20% de la mermelada total (para ver el tarifario periodístico actualizado, haga clic aquí).
  • Para la cortina de humo, echar mano de los temas recurrentes del periodismo peruano: la salud de Alberto Fujimori, las sacadas de vueltas de La Foquita o de Paolo Guerrero, el fantasma del terrorismo, la inseguridad ciudadana, el cambio de bebés al nacer en los hospitales, un video porno íntimo de alguna participante de Esto Es Guerra o Combate, la homosexualidad enclosetada de algún personaje público o las agendas de Nadine.
  • El material de archivo a la mano debe ser: videos viejos que nada que ver con nada pero que podrían verse con todo, fotografías photoshopeables, audios que se puedan editar, etc. En este caso, la procedencia siempre será de “fuentes allegadas”.
  • Como la mayoría de gente no entiende lo que lee, debe utilizarse el listado de frases hechas que guían el sentido de la noticia: “Fuentes fidedignas indicaron que (fulanito) cercano (a menganito) dijo…”, “En un confuso incidente”, “La contaminación del líquido elemento…”. Para los titulares, utilizar: “Este es el video viral que todos quieren ver…”, “Estas son las cinco razones por las cuales…”, “Revelador informe sobre…”, “Dramáticos momentos…” y “No te puedes perder esta conmovedora historia de…”.
  • Recordar que siempre hay que usar palabras rebuscadas para dar un buen efecto de sentido académico. Por ejemplo: un muerto nunca es un muerto sino un “occiso”, un incendio nunca será terrible sino “dantesco”.
  • Tener a la mano frases clichés que reemplacen verbos simples. Recuerda que si algo se puede decir con muchas más palabras, mucho mejor. Por ejemplo: si una persona aún no se muere, no se debe decir que agoniza sino que “se debate entre la vida y la muerte”. Si alguien aseveró algo, se debe decir que: “Fue enfático en señalar…”.
  • Siempre es importante que el periodista haya protagonizado algún hecho bochornoso por el que sea recordado in sæcula sæculorum, tal como (y solo por poner un ejemplo al azar), haberse caído como un idiota de una motocicleta. Eso da garantía de que cualquier tontería que uno diga o haga, se hará viral.
  • Y papa. Harta papa. Porque hay que echarle papa, pues papá. Nos encanta la papa. Y a ti, ¿ te gusta la papa? Al menos a mí me encanta. Qué rica que es la papa, ¿no? Mermelada de papa, ¡ñam!

Método de preparación:

  • En un recipiente grande, muy grande, colocar todos los ingredientes de la mermelada de humo y mezclarlos con la batidora a velocidad moderada.
  • Luego, masajear a un medio de comunicación a fuego lento, ofreciéndole al dueño o al director de algún programa el 50% de la mermelada total. Para esto hay categorías: si tu cortina de humo es anticaviar, puedes recurrir (en orden de más caro a más barato) a El Trome, Canal N, Frecuencia Latina, RPP, El Comercio, Caretas, Perú 21 y Expreso. Mas, si tu cortina de humo es socialconfusa o descaradamente rojete, puedes recurrir (nuevamente en orden económico regresivo) a En sus Trece, La República, El Popular, Diario 16 (R.I.P.), Exitosa y a varios blogstars. Entre los medios que no le hacen asquitos a nada (plata es plata, pe’) y pueden publicar sin remordimiento cualquier huevada tenemos a América TV, Radio San Borja, Altavoz y, nuevamente, a varios blogstars hambrientos de fama.
  • Poner a macerar las pruebas falsas y/o trucadas por no más de 48 horas, tiempo en el que se debe ir sembrando, en paralelo, mensajes en redes que, como diría Alejandro Sanz, pueden ser o nos ser. Tipo: “Mañana revelaremos un importante dato que hundirá a Zutanito”. A eso, los profesionales del periodismo le llamamos “campaña de intriga”.
  • Nunca está demás destinar un pequeño porcentaje para que un opinólogo, de preferencia con un escándalo sexual en ciernes, nos ponga en vitrina. ¡Para algo las universidades nos ofrecen politólogos (para eso y para nada más, eh)!
  • Exactamente a los dos días, sacar del horno y publicar en el medio de nuestra elección una noticia del siguiente tenor: “(Fulanit@ de tal) promueve / participó / se coludió / permitió (y aquí verter despacio la rica mermelada de humo, con cuidado de no embarrar a más gente de aquella por la cual estrictamente nos han aceitado).
  • Se debe tener muy claro que una cosa es la verdad factual y otra cosa es la verdad periodística. La gente se traga todo lo que ve en televisión y lo que lee (en los titulares, porque nadie ve el contenido de las notas). Así, uno sabrá cómo mentir descaradamente sin pisar el palito de la difamación. Por ejemplo, se puede decir: “¡Tengo las pruebas que se tumbarán al gobierno!” y nunca mostrarlas. Esa es una estrategia muy buena porque, si se analiza la declaración, en sí no se está diciendo ni acusando de nada a nadie pero igual suena impactante y demoledor. Efecto de sentido, pues; no olvidemos que este es el mejor sazonador del periodista.
  • También se puede manchar la honra de algún periodista de reconocida trayectoria pero que le caiga Quaker a medio mundo, tal como hizo Rosa María Palacios con César Hildebrandt al decir que el chato limpió la imagen de Fernando Zevallos de una serie de delitos (eso fue en el 2005, pulpines; ¡por eso es importante conocer la historia del periodismo cholo!).
  • Y a propósito del chato, si tu medio es descaradamente proselitista, nunca está demás matizar tu campaña con una noticia que dé el efecto de sentido de estar embarrando a tu engreído. Así tu mermelada de humo gana credibilidad. Por ejemplo, cuando En sus Trece estaba haciendo campaña contra Keiko y a favor del Frente Amplio, en las elecciones presidenciales de 2016, entrevistó a Verónica Mendoza y puso un titular más o menos así: “Posiblemente tal vez quién sabe yo sí haya escrito en las agendas de Nadine”.

Consejos de conejo: nunca, ¡NUNCA! se entrega recibos por honorarios, ni se deja huellas de las mermeladas por mensajes de texto, chat de Facebook, correos electrónicos ni llamadas telefónicas (remember el chuponeo). Tampoco se negocia en las oficinas del cliente (porque puede haber cámaras escondidas); por eso siempre se va a restaurantes (que para eso existe el rubro de “gastos de representación”). La mermelada siempre debe ser en efectivo, nada de cheques ni depósitos en el banco. Y si te hacen un presente con tu nombre y apellido, se debe aplicar la “Regla Fernando Ampuero”, quien hiciera público, allá por el 2004 o 2005, el ofrecimiento de pasajes gratuitos por parte de Aero Continente cuando la Unidad de Investigación que él dirigía en El Comercio “destapó” el escándalo de narcotráfico de dicha empresa.

¡Feliz día, periodistas peruanos!

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