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Hipster decide ser FEMICHISTA porque ser machista o feminista está muy de moda

Hipster decide ser FEMICHISTA porque ser machista o feminista está muy de moda

Agente de bodega. Ya lo probo todo y siempre todo termina convirtiéndose en algo popular, muy conocido o muy puesto en práctica; es por eso que un acérrimo hípster barranquino cuyo nombre no se puede pronunciar desde que se lo cambió, decidió pasarse a las filas mixtas del tema que preponderante del momento: la pugna entre machismo y feminismo.

Al principio fue feminista y su ideal era la igualdad de todos los seres sobre la tierra, las mismas oportunidades para todos sin distinción del género, sexo o sexualidad, pero muchos de sus conocidos y otros tantos que no quería conocer comenzaron a enrolarse en las filas de la causa noble, por lo tanto, al verse abrumado por tanto copión, decidió abandonar esos ideales.

Al no encontrar un nicho cómo en el feminismo, nuestro hípster se volvió machista pensando que así iba a dar la contra a aquello que pensó que se había popularizado por moda, pero grande fue su sorpresa que la multitud de machistas era aún más grande ya que al comenzar a tener actitudes machistoides como pegarle a su hermana, a su mamá, a su abuelita, su prima y su alumna de idioma sesoto solo por ser mujeres, encontró gran apoyo solidario por todos los peloenpecho y manoenloshuevos de las redes sociales.

Pero al fin encontró la solución y decidió volverse FEMICHISTA, una mezcla de feminista con machista ya que nadie en el mundo es las dos cosas al mismo tiempo, o al menos eso era lo que pensaba. El hípster comenzó definiendo su postura como “la controversia entre ser hombre feminista y mujer machista, la mezcla de ambas cosas, su yuxtaposición y todo nuevamente al revés”.

Traducido al castellano y con ejemplos prácticos: el hípster asegura que la mujer tiene derecho a ganar el mismo sueldo que el hombre a menos que sea su pareja, en ese caso debe renunciar y ponerse a cocinar, o si es muy radical la chica, entregarle obligatoriamente la mitad de su salario para que él pueda ir a tomar en alguna cantina mientras predica la no violencia contra la mujer dentro de la chingana.

El hípster también explica que las mujeres, según el femichismo, son libres de elegir si desean abortar o no, que pueden mostrar las tetas al aire libre igual que el hombre en la playa, que hagan todo lo que el hombre hace sin que nadie les diga nada, siempre y cuando un macho alfa les dé permiso de hacerlo, sino, no pues, no se puede, pero es libre, porsiacaso, asegura.

Al parecer el hípster femichista dejará pronto de serlo porque poco a poco se está dando cuenta que hay muchas personas que ya tienen ese tipo de pensamiento pero que nadie le había puesto un nombre, pobre hípster, rezaremos por él.

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