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Insólito: Puentepedrino no es discriminado en discoteca Aura

Insólito: Puentepedrino no es discriminado en discoteca Aura

Aura

Conmoción ha causado las declaraciones de un “puentepedrino” que visitó la discoteca Aura y aseguró que en ningún momento de la noche fue discriminado. Él, como muchos limeños del cono norte, quería saber qué hay más allá de la Javier Prado y vivió una de las historias más aberrantes que se han contado en Lima, capital de los Ugarteche, Echenique y los Prado esquina con Begonias, baja.

Carlos Pérez fue a Miraflores, no sin antes recibir advertencias de sus padres, amigos, familiares, vecinos y hasta de su gato, discriminado también porque no era del Parque Kennedy.

Al llegar a Miraflores, no llamó la atención de los serenos, cosa que le pareció raro. Tampoco le lanzaban monedas, ni lo señalaban como ambulante cuando caminó por Larco y ni siquiera le preguntaron “qué desea” cuando se puso a ver qué había en la Casa del Fumador.

Pronto, llegó a Larcomar y en la puerta de la discoteca el “broder” de la puerta no le pidió entrada, no le cobró, no le dijo “esto es solo para socios”, no lo miró de pies a cabeza, no lo hizo pasar por un detector de metales, no le intentó hacer una colonoscopía, no le rebuscó hasta la secretera del pantalón. Solo le pidió DNI para saber si era mayor de edad y ni siquiera se fijó en que Carlos Pérez también se apellida Quispe.

Carlos, como muchos puentepedrinos, no es rico, pero tampoco es que se arrastre por el subsuelo de la pobreza, como muchos prejuzgan. Algunas personan imaginan a la gente de Lima norte como personas que se roban entre ellos, se comen entre ellos. Es decir, casi casi es Walking Dead, ¿manyas?

Al ingresar a la discoteca, pidió un trago y no le respondieron “aquí no tenemos Punto G, señor”. Le dieron la carta, se sirvió un Caipirinha y todo normal. En la barra habló conoció a una señorita, bailó con ella y la seguridad no pregunto: “Señorita, ¿la está molestando?”. Fue una noche extraña, cuenta Carlos, mientras wasapea con esta amiga que vive en Miraflores.

“Fui, entré, conocí a una amiga y regresé en micro. En eso se resume mi experiencia. Sin embargo, estoy desconcertado porque empiezo a creer que todo lo que escucho es inventado y que el Perú se ha formado de historias creadas en bares, y lo peor es que nadie verifica la información”, dijo Carlos ante la mirada atónita de nuestra reportera que nos invitó a una yunsa de matarinos en Lima.

Mientras nos cuenta su experiencia, Carlos asegura que algunos canales del extranjero ya lo han llamado para las respectivas entrevistas. Asimismo, nos cuenta con pena que en su barrio le dicen el “pituco”, pero él jura que no sabe por qué, ya que sigue siendo el mismo. Incluso su gato, ya no lo maúlla como antes y hasta le pide comida a sus vecinos, menos a él.

Si quieres saber más sobre Carlos Pérez Quispe, anda a la discoteca Aura. Lo encuentras todos los viernes a partir de las 11 de la noche al lado de la barra. Por lo menos eso es lo que nos dijo.

NOTA:

* Deslengua2 no le preguntó a Carlos Pérez si la discoteca que visitó no se llamaba en realidad “Huaura”.

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