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Literatos peruanos por fin encuentran a su “Gastón Acurio” pero él solo quiere cocinarles sopa de letras

Literatos peruanos por fin encuentran a su “Gastón Acurio” pero él solo quiere cocinarles sopa de letras

(Agencia TESTA) Estaban contentos y ya soñaban. Por fin habían encontrado a su “Gastón Acurio” que realce nuevamente la literatura peruana y lo convierta en moda en Perú y en el extranjero (al menos en Lima), pero no fue suficiente. Resulta que este nuevo personaje tan esperado como el mesías que iba a salvar a más de una generación de literatos, llegó pero de poco sirvió.

Florentino Ariza Quispe solo era un aficionado a la literatura. A su padre le gustaba García Márquez y a su madre Isabel Allende, entonces salió él, fruto del amor, de las noches real maravillosas y de las melodías de Leo Dan. El padre de Florentino siempre quiso que su hijo sea literato, historiador o ingeniero petrolero, pero al final se inclinó por la cocina y su especialidad fueron los canelones en salsa verde con 9 quesos serranos.

Cuando un grupo de literatos (el único grupo que se desplaza por todos los recitales) estaba en un bar del centro, lo vieron que declaraba a un medio local recitando versos de Vallejo y exclamando que la poesía actual peruana no tiene el lugar que merece, los poetas y ‘huelepedos’ de estos se ilusionaron y creyeron que por fin había llegado el Jesucristo de la poesía y que ya no era necesario arrodillarse ante los dos grupos mediáticos que concentran todos los medios.

“Creímos que había llegado el esperado profeta, pero no, nos equivocamos. Resultó que estaba ebrio, que solo se sabía una estrofa del poema ‘Los heraldos negros’ y que en realidad no estaba declarando a un medio local, sino a un amigo que le estaba obligando a tomar directamente desde la botella”, dijo un egresado de Literatura que en Facebook se cree poeta, pero al final solo sabe decir ‘rojo’, ‘socialconfuso’, ‘caviar’, ‘malo’, etc.

De Florentino solo se sabe que cuando los poetas se le acercaron, él solo quería trago. Pero como los sobones le dijeron que él era el elegido, ahora él los busca para prepararles una exquisita sopa de letras, ya que es lo más cercano a la literatura que se le ocurre. Pronto sabremos en qué quedó el intento. Adiocito.

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