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Los ministros voyeurs

Por Galatea, La Fiel.

Encontré al doctor Pipo Requesón y Miella ya calato en el privado Platinum del Troka Moka, nunca lo había visto tan ansioso, ni bien  me senté en el diván ya me estaba buscando el panal y la miel con sus manos velludas, mi primer impulso  fue tranquilizarlo mientras le nivelaba el cedro con la punta de mis dedos. Recién ahí tomó un trago de su Old Parr y desembuchó como siempre:

“Galatea, cada vez que asisto a un Consejo de Ministros, menos entiendo a los políticos y más el esperanto, ahora resulta que todos se espían entre todos pero nadie sabe quién da la orden, parece que todos hablaran en distintas lenguas como si estuvieran en Pentecostés,  de verdad que una orgía romana entre  un escuadrón de ISIS y los miembros de Combate tendría mucho más sentido.

Todo comenzó cuando la premier  Ana Raja llegó asada a la reunión de esta tarde, al toque se la agarró con el ministro de defensa

-Haber bola de pendencieros ¿Quién fue el graciosito que me mandó reglar? Por poco me meten un telescopio en la alcoba, ya una no puede ni cagar porque siempre hay un fisgón con corbata y al toque reconozco que es de la DINI. Pedrito explícame que rayos pasa.

-Anita yo soy ministro de defensa pero no sé nada porque la jefa de la DINI eres tú.

-Oye enano, yo no me voy a mandar espiar pues, ni que fuera tan idiota.

Ahí se paró el ministro Figallo.

-Disculpa Anita pero si la reunión va a empezar así mejor me retiro.

-Ahí ta´ ese es, Anita, arréstalo inmediatamente, que diga porque se quiere retirar, ¿No será que Figallito ha estado presionando para que Inteligencia te siga? –saltó el ministro Arresti.

-¿Qué insinúas gorila con metralleta? Yo tengo integridad y decencia ¿Por qué no hablas de los drones, antenas y aparatos de interceptación que has mandado poner en la casa de Clavelín Otárola, Piedrín Ghezzi, Petróleo Mayorga, del Chino Gallardo y de Hannibal Velásquez?

-Donde el Chino Gallardo no he sido yo. Más bien que hablas de integridad si paras escuchando todas las conversaciones del despacho de relaciones exteriores, Gonzalín Gutiérrez no debe tener secretos para ti.

La ministra Raja se comenzó a descomponer.

-Oigan, ¿qué es esto? ¿Quiere decir que  cada uno de ustedes tiene su servicio de interceptación y una ni enterada?

-Yo por si acaso, ampay me salvo,  no tengo ningún servicio de seguimiento o chuponeo, lo que yo he hecho es decirle al FBI que los siga. –dijo Alonso Asegura desde su sitio.

Arresti se paró ofuscado -¿Cómo? ¿Pero que diantres tiene que ver el FBI con el Perú? ¿Qué jurisdicción tienen ellos? ¿Con que autorización mandas a que una fuerza policial extranjera se meta con nosotros?

-Con autorización del FMI pues compare, si no te has enterado esto es efecto de la globalización…

-Te voy a dar tu globalización ahorita…

-Caballeros silencio, cálmense, un poco de cordura –imploró Carmencita Omonte.

-Lo que le voy a dar es cordita  a este miserable traidor, denme mi pistola.

-¿Puedo hablar antes que mate al ministro de economía? –se interpuso rápido Manuelín Pulgar-Vidal, siempre tan calmado y ecuánime.

-Solo me detengo por respeto al ambiente. Lo escuchamos.

-Aparentemente todos están reglando y siguiendo a todos pero ¿alguien me quiere decir la razón?

-Bueno a mí me llegó un memo del Servicio Nacional de Seguimiento para que siga al ministro Arresti.

-A mí para que siga a Anita Raja.

-A mi llamaron para decirme que todo el Ministerio de Educación tiene que seguir a Figallín.

Manuelín tomó un vaso de agua y zanjó la cuestión –Ahí lo tienen, todos ustedes han malinterpretado las directivas del SNS, en realidad no se trata de seguir a los funcionarios con soplones y agentes secretos, lo que quiere el gobierno es que nos sigamos en Facebook para que tengamos más seguidores.

-¡Ah! Quiere decir que… ja, ja, ¿por gusto mandé filmar a Dianita Álvarez calata? –Arresti se encontraba azorado.

-Oye, pendejo, ¿Qué te has creído?

-Dianita disculpa, es una bromita ¿cómo crees? ¿Un cafecito?

-Manuelín haberlo dicho antes, nos hubieras ahorrado todo este soponcio.

Bueno y así siguieron hasta tarde ya calmados y tomando cafecito, pero te contaré Galatea que estoy seguro de que eso del Servicio de Seguimiento en Facebook no me lo trago, estos políticos no van a cambiar nunca y van seguir espiándose hasta el fin de sus días”

Ya calmado el doctor Pipo me invitó al jacuzzi donde abrió para mí un champagne francés que hizo que todo en mi burbujeara, al final jugamos al helicóptero montado por la enfermera loca y otras cosas que se le ocurren al doctor de tanto ver cochinadas en los ministerios.

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