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Perritorial: El corazón encarcelado de Alberto Fujimori

Perritorial: El corazón encarcelado de Alberto Fujimori

La justicia primero determinó que el sétimo presidente más corrupto del mundo en la historia universal moderna pierda su condición de reo indultado. La justicia después determinó que Alberto Fujimori, el hacedor del mostrito llamado Keiko y la malhadada bendición con nombre de Kenji, regresara a prisión en un plazo de cinco días y abandone el spa que significaba la Clínica Centenario.

Al enterarse de esto, Alberto Kenya dijo: “Mi corazón no va a soportar todo esto”

Así es, ese corazón frío y duro que ordenó la matanza de Barrios Altos en donde un niño de 7 años fue ajusticiado de 11 balazos considera que va a ser muy duro viajar en ambulancia hacia Barbadillo, una cárcel que es mansión, una prisión que es dorada. El frío y duro corazón que fue condenado por crímenes de lesa humanidad como el de La Cantuta donde le truncó la vida a estudiantes sin filiación terrorista tiene miedo de morir en un bache mientras es trasladado aunque todos lo hemos visto pasearse bailando La Macarena en su habitación de Centenario. Ese frío, enfermo, retorcido corazón que convivía con un horno incinerador de personas en donde metió a dos estudiantes, ese vengativo corazón que torturó con electricidad a su esposa, ese mismo, dice que no va a aguantar un viajecito, lamierda, ese corazón es tan duro como siempre.

Si bien es cierto que Alberto volverá a prisión, el corazón que posee vive encarcelado desde hace mucho tiempo, desde antes que sea atrapado, ese corazón vive en la cárcel de la ignominia, el deshonor de renunciar al más alto cargo de una nación vía fax, vive preso en la degradación de postular al Senado Japonés considerándose nacido en la tierra del Sol naciente y el último samuray, ese corazón vive en la prisión de la afrenta desde que gritó “soy inocente” (¡say anacenta!), durante el juicio que lo llevara, finalmente a purgar encierro junto a su corazón.

Que ese viejo lesbiano no nos venga ahora con que está muy débil, todos hemos sido testigos de cómo juega su pichanga y se hace el cojudo enfermito cuando hay cámaras (no ocultas), todos sabemos de qué pie cojea y no es el de la falta de salud, así que no joda, que se cumpla lo dictado y que regrese a cana, aunque sea un privilegio hacerlo, lo importante es que esté encerrado como lo dicta la Ley, encerrado como su frío y duro corazón.

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