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¿Quién es Betito y qué hace con Julio Guzmán?

¿Quién es Betito y qué hace con Julio Guzmán?

 

Comencemos contando la historia de Efraín Aguilar. Es guionista, actor y productor de televisión, se volvió famoso cuando creó “Mil Oficios” allá por el 2001, pero su experiencia data desde más o menos desde 1980, cuando Risas y Salsa era el programa cómico número 1 de la televisión peruana. Su etapa tras las cámaras continúa hasta el día de hoy gracias al éxito de su programa “Al Fondo Hay Sitio” en donde hace poco hizo resucitar a Grace, más vivo.

Efraín Aguilar también cuenta con experiencia política, el popular “Betito” fue regidor de Castañeda Lossio, sí, el pintor de brocha gorda, el Comunicore Boy, el que triplicó el precio del Metropolitano, el que mató de hambre a los animales del parque de Las Leyendas, el que ahora tiene un gran porcentaje de aceptación gracias a obras llenas de cemento, con poco atractivo visual y sin relevancia en los problemas más importantes de la capital peruana. Sí, Efraín Aguilar fue uno de sus brazos derechos durante su gobierno pasado.

Efraín Aguilar fue el encargado del área de cultura (¿?), más o menos como poner en dicho ministerio a Melcochita, Betito fue quien se tomó el trabajo de asesinar las bienales limeñas, quien hizo la vida imposible al Teatro Municipal para su recuperación, en fin, quien se tumbó con todo lo poco bueno que se había avanzado en este rubro para dejar nada.

Entre las frases célebres de Aguilar está la defensa a ultranza de Luis Castañeda, donde afirma que es un gran político y un gran gerente. Tal vez lo haya dicho de corazón, pero no lo creemos, más parece una frase de fascinación por Castañeda cargado de un fetichismo insoportable, hasta hace imaginar que, aún hoy, gusta de coleccionar las medias sucias de su patrón para olerlas antes de ir a dormir.

Básicamente, el mayor mérito de Aguilar es su aporte en la campaña de demolición de los candidatos que se enfrentaron a Castañeda con un bodrio (casi como deslengua2) llamado “La Hora Loca”. En este pasquín a todo color, en el que prevalecía el color amarillo, con mucho tiraje pero de poca venta (es decir, no era negocio, o en todo caso, el negocio estaba en las ganancias de la guerra sucia y no en el de las ventas), se encargaba de atacar honras de la manera más burda, de todos (de corte homofóbico y racista) menos de Castañeda, su líder. Para muestra esta imagen:

 

Acá se puede apreciar que el único que lleva el logo de su partido político es Castañeda y la abundancia subliminal del amarillo espantoso que ahora inunda Lima.

Juzgue usted, amable lector (si es que llegó hasta esta parte y no se durmió antes) si la inclusión de Efraín Aguilar suma o no a la campaña de Julio Guzmán, a quien se ha unido como gran jale de campaña, será pues para iniciar el momento de la demolición, la guerra sucia, las patrañas urdidas bajo la mesa o para inyectar un marketing más cercano al populismo, para acercarlo más a las masas que suelen ser aficionadas a Al Fondo hay Sitio y salir un poco de la burbuja de redes sociales donde ya tiene un ejército de guzmanlovers para defenderlo. Juzgue usted, pero nosotros, los deslengua2, creemos que es para lo primero, porque para lo segundo, no se necesita a alguien de tan oscura inteligencia.

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