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Último minuto: Julio Guzmán era el perro/dragón de peluche de “La historia sin fin”

Último minuto: Julio Guzmán era el perro/dragón de peluche de “La historia sin fin”

Luego de las múltiples especulaciones, rumores y opiniones antojadizas acerca del origen del flamante candidato de Todos por el Perú, y su intempestivo ingreso en el panorama electoral, nuestro equipo de investigación descubrió el origen de este candidato. 

A Julio Guzmán no le resultan extrañas las cámaras, el asedio popular ni la peliculina y ya sabemos por qué. Resulta que el moradito rendidor ya tuvo experiencia en la pantalla grande, en nada menos que la película “La Historia Sin Fin” (éxito de los 80’s), en su papel fundamental como el dragón Falkor (¿o era dinosaurio?), con el cual supo ganarse el cariño de los pulpines de la casa.

Desde entonces tenía bien desarrollada la habilidad de subir a su lomo muchachitos soñadores, y mecerlos mientras atravesaba a velocidades supersónicas los cielos del País de la Fantasía. Sin embargo, su carácter bipolar y la falta de coherencia en sus actos, empezó a incomodar a muchos habitantes de estas tierras maravillosas. Además, otros tantos percibían sus gestos y modales, un tanto ensayados y carentes de espontaneidad, como los propios de alguien que oculta algo. Incluso hubo otros que producto de la animadversión, lo consideraban ya demasiado fantasioso para el País de la Fantasía.

Cuando la situación se tornó insostenible, y pese a su prolongada resistencia, carisma y destreza para los idiomas (español, inglés y hebreo), fue finalmente enviado al exilio. Arrancado de su terruño, abandonó el País de la Fantasía, y estuvo deambulando por largo tiempo entre Washington y Tel-Aviv, donde era siempre bien recibido.

Algunas décadas después, vió interesante la oportunidad de establecerse en la zona sur de las Américas. Más aún, llegar a gobernar un país de habitantes con poca capacidad de discernimiento, le pareció una visión casi palpable. Pensó y sopesó, y llego a la conclusión de que Perú resultaba una buena plaza; y estaba en lo cierto.

Bosquejó su estrategia, desarrolló sus planes, afinó los detalles y llegó a la conclusión de que los más jóvenes (sobre todo vírgenes) serían nuevamente sus viejos aliados. Con el objetivo de engatusar a los jóvenes más incautos de nuestra querida patria, ideó discursos novedosamente copiados de las campañas españolas, inventó adjetivos para sus adversarios, abrió cuentas en Facebook, Twitter e Instagram y, sobre todo, practicó su sonrisa. Pero dado que su rostro ya no podía pasar desapercibido debido los avances informáticos, planificó previamente un radical cambio de look. Consideró conveniente afeitarse la cara, y adquirir una tez más bronceada; asimismo, se injertó un poco de cabello y se hizo unos retoques en las orejitas (todo por cortesía de la clínica del Dr. Morillas).

Empezó a abrirse camino con maquiavélica estratagema logrando captar a casi el 80% de los jóvenes feisbuqueros más empedernidos, quienes lo apoyaban a capa y espada, en cualquier foro, discusión o trifulca virtual. Sin embargo, y conforme avanzaba la campaña, sus seguidores empezaron a notar esos sospechosos gestos de poca sinceridad, que siempre percibimos del vecino hipócrita. De igual modo, su camaleónico discurso, causó en más de un internauta un estallido de cólera, por la decepción moral, la pérdida de tiempo, y el desperdicio de los megas. Sin la capacidad de otros para refutar lo irrefutable, nuestro querido Falkor fue finalmente desenmascarado, y tuvo que abandonar el país del cebiche, para asentarse luego con unos parientes que tenía en Haifa.

Esperamos que después de esta revelación (con un toque predicción a lo Agatha Lys), se tenga más precaución en apoyar a estos personajes salidos, aparentemente, de un cuento de hadas.

(Colaboración de X. Valqui)

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  1. Por Carta del dinosaurio Barney a Julio Guzmán | Deslengua2 acerca febrero 16, 2016 en 10:43 pm

    […] Último minuto: Julio Guzmán era el perro/dragón de peluche de “La historia sin fin” … […]

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