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Urresti confesó que puede convertir las cosas en yeso y amenazó a la prensa que lo critica

Urresti confesó que puede convertir las cosas en yeso y amenazó a la prensa que lo critica

 

Conocido ya por sus exageradas cifras (dijo que incautó 80 toneladas de marihuana en mes y medio) y por sus dudosos operativos (habría presentado yeso en vez de cocaína), el ministro del Interior, Daniel Urresti, confesó que posee la facultad de convertir en yeso a todo objeto de su elección.

Al mismo estilo que el Rey Midas, Urresti demostró en conferencia de prensa que puede convertir en yeso (sulfato de calcio hemihidrato) a todo objeto que toca con el dedo meñique. “Tengo este poder desde mi bautizo en la Escuela Militar de Chorrillos. Me hicieron comer basura del tópico y me mandaron a lamer todas las paredes de la escuela por tres días y dos noches”, señaló el titular del Interior.

Ante la pregunta de si esto tiene que ver con la denuncia que le hizo Rospigliosi respecto a la supuesta falsa droga (presuntamente se trató de yeso) que se presentó en Barranca hace unas semanas, el Ministro respondió: “Por supuesto, tiene que ver con mi habilidad. Ante mi entusiasmo, toqué los paquetes con mi dedo meñique y todo quedó convertido en yeso”, indicó eufórico el ministro que se mostraba incómodo ante las preguntas de los colegas.

-¿Entonces Rospigliosi tiene razón?
-¿No exageró con las cifras sobre la marihuana?
-¿Lo del esposo de Edita fue cortina de humo?
-¿Por qué su afán de aparecer a cada rato en los medios?

Ante las preguntas inquisidoras, Urresti amenazó con convertir en yeso a los que no creían en sus declaraciones, sin embargo fue interrumpido por un periodista que se le acercó para decirle que como funcionario público no debía amenazar a los hombres de prensa. “No te oigo, ¿podrías acercarte?”, dijo Urresti y cuando se le acercó el representante del cuarto poder, fue tocado por el meñique del Ministro y quedó convertido en dos costales de yeso, casi la cantidad necesaria para tarrajear una pared de adobe de 4×8 metros.

Al ver que el general en retiro tenía este extraño poder, los hombres de prensa, con micrófono en mano y manteniendo la distancia hicieron preguntas más adecuadas para el moemento:

-Señor gran Ministro, ¿denunciará a Rospigliosi por mentiroso?
-¿Me prestaría su gorrita para una foto?
-¿Usted cree que debe haber otra saga de Harry Potter?
-¿Comió ‘chancho al palo’ en Mistura, señor Ministro?
-¿Pondrá una ferretería para vender yeso?
-¿Por qué no adquirió la facultad de convertir las cosas en oro en vez de yeso?…

Urresti respondió una a una todas las preguntas (también prestó la gorrita) alzando su meñique amenazante. Sin embargo, mostró su incomodidad por la última pregunta y convirtió al periodista en un bloque de yeso, luego lo entregó a un alfarero para que le dé forma de un héroe peruano y lo donó a un local de tacneños en Lima.

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