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Verdad absoluta: Frente a la chicha de jora, el pisco es mierda

Verdad absoluta: Frente a la chicha de jora, el pisco es mierda

Escribe: Arturo Mustango.

La palabra Pisco en Sudamérica se encuentra así:

En Perú:

  • Pisco, ciudad y puerto de la Región Ica, en el Perú.
  • Pisco, subdivisión territorial de la provincia de Pisco, en el Perú.
  • Pisco, subdivisión territorial del departamento de Ica, en el Perú.
  • Piscobamba, distrito de la Región Apurímac, en el Perú. En quechua significa territorio de las aves.
  • Piscobamba, distrito de la Región Ancash, en el Perú.
  • Piscocancha, pueblo de la Región Cuzco, en el Perú.
  • Piscococha, pueblo de la Región Lima, en el Perú.
  • Piscocoto, pueblo de la Región Lima, en el Perú.
  • Piscohuasi, pueblo de la Región Ancash, en el Perú. En quechua significa casa de las aves.
  • Piscopampa, distrito de la Región Arequipa, en el Perú.
  • Piscopampa, distrito de la Región Huancavelica, en el Perú. En quechua significa pampa de las aves.
  • Piscotuna, pueblo de la Región Ayacucho, en el Perú. En quechua significa fruta de las aves.
  • Piscoyacu, pueblo de la Región San Martín, en el Perú.
  • Pisco Pucará, pueblo de la Región Arequipa, en el Perú.
  • Pisco Lerca, pueblo de la Región Piura, en el Perú.
  • Piscos, pueblo de la Región Ancash, en el Perú.
  • Huatapisco, pueblo de la Región Cuzco, en el Perú. En quechua significa ave atada.
  • Los Piscos, pueblo de la Región La Libertad, en el Perú.
  • Río Pisco, pueblo de la Región Pasco, en el Perú.
  • San Juan de Pisco, pueblo de la Región Ancash, en el Perú.

En Chile:

  • Pisco Elqui, pueblo de la IV Región de Coquimbo, en Chile. (Hasta 1931 se llamaba La Unión)

¿Conchudos no?

Sin embargo, en Perú el aguardiente de uva llamado pisco lo consumen cuatro gatos y en Chile lo deben consumir los cuatro Galos, pero es un negocio redondo para sus empresarios. Aunque ya en la novela “Adiós al Séptimo de Línea” del mapocho Jorge Hinostroza se cuenta como la infausta oficialidad chilena se regalaba con esta deliciosa bebida peruana mientras invadía alegremente Moquegua, lo cierto es que los chilenos ahora se han apropiado de su origen, nombre y fama. Justicia a su viveza, ellos se dedicaron a industrializarlo para llevarlo a Europa desde 1931 mientras que los peruanos nos rascábamos las bolas, demás está decir que hasta hace unos años ni bola le dábamos al pisco. Mientras aquí se producen actualmente unas cien mil hectáreas de vid en Chile ya pasaron del medio millón.

Ahora claro, se ponen las pilas porque la exportación de pisco rinde, entonces unos señores de abuelos italianos la quieren hacer linda, fabrican una campaña patriotera y nacionalista que ya quisiera Antauro Humala, y nos convencen de que una botella de pisco debe estar mínimo en el escudo nacional encima de la conchacopia de la abundancia. Pero lo mismo va a  dar porque ahorita los chilenos les compran sus viñedos en la costa y ahí vamos a ver quién carajo es el patriota.

Si realmente queremos tener una bebida nacional agarremos a ese noble trago llamado Chicha de Jora, maíz sublevado y fermentado, superior al pisco en muchos aspectos partiendo del hecho de que es posible amamantar a un bebé con chicha de jora para que crezca sano y fuerte, el que no me cree que  visite Catacaos y se agarre a pelo con una natural del lugar en las playas de Colán a ver si le sirve la leche Gloria con que se ha criado. Dale chicha a tu sobrino de un año y vas a ver que se pone a techar el Amauta con cemento puzolánico. La Chicha de jora es antigua, ritual, considerada sagrada, tiene tradición y es milenaria. Era servida en vasos de oro y primero se lo mostraban al Inti porque los incas sabían que su savia venia  directamente por fotosíntesis de los rayos solares. ¿Cómo podemos comparar un aguardiente como el pisco que te bloquea el occipucio, con la cerveza fortificante que es la chicha de jora, aquella que te entona para que claves tu varita en el cerro Huanaccaure? Tú le echas un vasito diario de chicha a tu maíz y este se transforma en una caña de 7 metros de altura con mazorcas de  siete colores misma semilla del ermitaño, pero échale tres gotitas de pisco para que veas, el maíz se convierte en paja.

Beber chicha de jora es mejor que beber vino, yogurt o hasta agua pura, retrasa el envejecimiento, tersa la piel, elimina el colesterol malo, mata los piojos,  humecta nuestras intimidades, combate el cáncer -¿Has visto a los incas que tengan problemas de cáncer? – y es compatible con el ejercicio físico; en mi pueblo, Lámud, se usa la chicha tipo energizante para construir caminos donde puedan aterrizar  aviones Hércules, que no quieran aterrizar ya es cosa de ellos, se usa para detener la crecida de los ríos y para construir iglesias para el señor cura jesuita. Tómate media botella de pisco y después siembra cuatro frijoles a ver si puedes.

Tómate un porongo de chicha, esa que es fresquita, dulce, amarga, con esa mixtura de sabores, así que ya quisiera la flor de la canela embadurnada en miel de picarones, esa chicha treja que hace correr a la sed de una patada, esa bebida que es medio cerveza medio champaña que te emborracha como a Noé recién bajado del arca y con ganas de calatearse, tómate sin miedo, adentro al coleto, al mismo tiempo que te quita el sarro de los dientes te sirve de antiácido, tómate un porongo y vas a ver que no paras hasta dejar embarazado a medio pueblo, incluyendo las monjas holandesas que siempre encuentras en los montes buscando al Espíritu Santo.

Ni que decir una chola con chicha adentro, te fractura el hueso pernesiano y de yapa se baja del catre y baja a correr la maratón de Boston llevándote a ti de mochila. La Chicha es la bebida del Perú, hija de la verdadera sabiduría de la tierra a la que pertenecemos, sangre de nuestras venas, elixir de nuestra madre, jugo natural que forja mujeres y hombres libres, ansiosos por conquistar el espacio sideral, hermanos de una grandeza aún reprimida, que poco a poco vuelve para estrechar nuevamente nuestra cuna, nuestra casa, nuestra mamapacha. Olvidadizos los occidentales recién están empezando a entender el mensaje de la chicha, buscan la chicha en Shaolin, en Buda, en Confucio, en la ecología, en los gnósticos. Nosotros la tenemos, la chicha es nuestro pan, en la última cena Jesús buscó chicha y no había. La única bebida que tomaría Superman es la chicha porque viene del Sol a través del maíz, el resto es solo moda, caprichos de mistis que todavía no se asientan en el país, facsímiles de europeos, patriotas de salón, soldados del billete, marineros de yate, sin patria, sin madre, sin sol, sin luna, sin las hermanitas estrellitas y claro, SIN CHICHA.

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